El Cabezo de San Pedro ha marcado el ritmo de nuestra historia con advertencias que la ciudad no debe olvidar:
⚠️ 29 de septiembre de 1951
🕒 Hora: 12:20 h
El primer aviso: Un derrumbe en la obra del número 12 dejó 8 trabajadores heridos, marcando la primera advertencia sobre la inestabilidad del terreno.
🕯️ 12 de septiembre de 1956
🕒 Hora: 06:00 h
La gran tragedia: La madrugada en que el cabezo colapsó sobre las viviendas del número 12 mientras sus habitantes dormían, costando la vida a 13 personas. El suceso más doloroso de nuestra memoria colectiva.
🧱 19 de febrero de 1967
🕒 Hora: 17:00 h
El recordatorio: Un nuevo desprendimiento afectó a los números 24, 26 y 28 de la misma calle. Afortunadamente, solo hubo daños materiales, pero generó gran alarma social.
🌍 11 de mayo de 2024
🕒 Hora: 09:40 h
La realidad persistente: Un deslizamiento de ladera cubrió de tierra los vehículos estacionados junto a la sede de la Cruz Roja, recordando que la dinámica natural del cabezo sigue activa.
⚠️ El cabezo ya lo venía avisando La historia de la calle Aragón no comenzó con el estruendo de 12 de septiembre de 1956; fue el desenlace de una amenaza que la tierra llevaba años reclamando. Ya en septiembre de 1951, Huelva fue testigo de una advertencia: "Se derrumbó ayer un edificio en la calle Aragón; ocho obreros resultaron heridos" propiedad de Ricarco Vilches, que años más tarde sería unos de los fallecidos. Aquel suceso, que ocurrió mientras se construía la casa número 12, fue el presagio que la "tierra amarilla del Conquero" nos enviaba. La crónica de 1951 alertaba sobre la inestabilidad de una zona que pedía a gritos una intervención técnica que nunca llegó a tiempo.
En la construcción del número 12 de la calle Aragón, el desplome del muro central marcó la vida de estos siete trabajadores:
👤 Victoriano Vázquez Castillo
🎂 Edad: 20 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Soltero
🏥 Pronóstico: ⚠️ Grave (Fractura nasal)
👤 Manuel Carrera Mojarro
🎂 Edad: 21 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Soltero
🏥 Pronóstico: 🩺 Reservado
👤 Manuel Luque Jiménez
🎂 Edad: 21 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Soltero
🏥 Pronóstico: ⚠️ Grave (Fracturas costal y sacroilíaca)
👤 Joaquín Bogado Díaz
🎂 Edad: 48 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Casado
🏥 Pronóstico: ⚠️ Grave (Fracturas cervicales)
👤 Manuel Mora Tello
🎂 Edad: 44 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Casado
🏥 Pronóstico: 🩺 Reservado
👤 José Díaz Díaz
🎂 Edad: 41 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Casado
🏥 Pronóstico: 🩺 Reservado
👤 Francisco Infante Gálvez
🎂 Edad: 23 años
🏠 Domicilio: Calle Aragón, 12
💍 Estado Civil: Soltero
🏥 Pronóstico: ✅ Leve
🏠 El epicentro del dolor: Calle Aragón, número 12 La tragedia alcanzó su punto más amargo cinco años después, el 12 de septiembre de 1956. El epicentro volvió a ser el número 12 de la calle Aragón. Allí, donde la "gigantesca mole" del Cabezo de San Pedro colapsó, se concentraban ocho viviendas edificadas en su interior. Lo que en el 1951 fue una señal de alerta, en el 1956 se convirtió en una cicatriz imborrable: trece vidas perdidas bajo toneladas de barro.
Para honrar la memoria de quienes habitaban este hogar en la fatídica madrugada del 12 de septiembre de 1956, presentamos el desglose detallado de las ocho viviendas que conformaban el patio interior. Este es el registro de sus vidas, sus familias y sus historias.
🏠 Vivienda 1: El milagro del viaje
Habitantes: Manuel Garrido Vázquez (esposo), Dolores Román Pérez (esposa) y hermana del vecino José Román Pérez y sus tres hijos: Diego, María de los Dolores y María de la Cinta.
Estado: Ilesos. Esta familia se salvó gracias a un viaje a Jerez de la Frontera para consultar a un médico por uno de sus hijos. El destino les regaló una segunda oportunidad.
🏠 Vivienda 2: La familia Vílches Salas
Habitantes: Encarnación Salas García (66 años), sus hijos Pedro, María y Ricardo Vílches Salas, y un nieto.
Estado: Ricardo Vílches Salas (fallecido); Encarnación (herida); el resto (ilesos).
🏠 Vivienda 3: La familia Carrasco Camacho
Habitantes: María Luisa Camacho (72 años) y sus hijos Esperanza Alza Carrasco (38), Antonia Alza Barranco(45) y Manuel (53).
Estado: Fallecidas: María Luisa, Esperanza y Antonia. Herido: Manuel.
🏠 Vivienda 4: La familia Albujar Ceballos
Habitantes: José Albujar (50 años, ferroviario), Lorenza Ceballos Sánchez (46 años) y sus hijos José (10) y Juan (8).
Estado: Fallecido: Juan Albujar Ceballos. Heridos: Lorenza y José (hijo).
🏠 Vivienda 1: La familia Carrera Mojarro
Habitantes: Antonio Carrera (guarda de una empresa constructora, ausente por trabajo), Francisca Mojarro Ronda (68 años) y su hija Adela Carrera Mojarro (27 años).
Estado: Fallecidas: Francisca y Adela.
🏠 Vivienda 2: La familia Román Hernández
Habitantes: José Román Pérez (42 años) era natural de Jerez de la Frontera (Cádiz) y en 1933 a la edad de 18 años tenía residencia en Calle Aragón N.º 12 , Quiteria Hernández Pérez (31 años) y la bebé María Román Hernández (25 días).
Estado: Fallecidas: Quiteria y María. Herido: José.
El abrazo eterno: La historia recuerda cómo Quiteria fue hallada protegiendo a su bebé entre sus brazos, un gesto de amor que trascendió la tragedia.
🏠 Vivienda 3: La familia Morales Pérez
Habitantes: Petra Pérez Asencio (84 años) viuda de José Morales Ortiz, sus hijos Antonia Morales Pérez (55 años) y Rafael Morales Pérez (46 años), y su nieta Josefa Morales Salguero (21 años).
Estado: Fallecidos: Los cuatro miembros de la familia.
🏠 Vivienda 4: La familia Martos Orta
Habitantes: Antonia Orta Pérez (72 años) viuda de Juan Martos Mora y sus hijos Rafael (52 años) y Dolores Martos Orta (35 años).
Estado: Heridos: Los tres integrantes.
Este resumen se basa en el censo detallado de las 13 personas fallecidas, permitiéndonos comprender el impacto demográfico que sufrió el inmueble.
👥 Distribución por Sexo
La tragedia afectó mayoritariamente a mujeres, quienes representaron la gran mayoría de las víctimas mortales.
Mujeres: 10 víctimas (77%)
Hombres: 3 víctimas (23%)
⏳ Distribución por Grupos de Edad
El análisis refleja una afectación transversal en todas las etapas de la vida, desde bebés hasta ancianos, lo que acentúa el carácter devastador del suceso.
Infancia (0 - 10 años): 2 víctimas (15%)
Juventud y Adultez Temprana (11 - 35 años): 4 víctimas (31%)
Madurez (36 - 60 años): 5 víctimas (38%)
Tercera Edad (Más de 60 años): 2 víctimas (15%)
🏠 Familia Vílches Salas
👤 Ricardo Vílches Salas
🏠 Familia Carrasco Camacho
👩 María Luisa Carrasco Camacho (72 años)
👩 Esperanza Carrasco Camacho (38 años)
👩 Antonia Alza Barranco (45 años)
🏠 Familia Román Hernández
👩 Quiteria Hernández Pérez (31 años)
👶 María (Bebé de 25 días)
🏠 Familia Morales Pérez
👵 Petra Pérez Asencio (84 años)
👩 Antonia Morales Pérez (55 años)
👤 Rafael Morales Pérez (46 años)
👩 Josefa Morales Salguero (21 años)
🏠 Familia Carrera Mojarro
👩 Francisca Mojarro Ronda (58 años)
👩 Adela Carrera Mojarro (27 años)
🏠 Familia Albujar Ceballos
👨 Juan Albujar Ceballos (8 años)
🚑 El heroísmo de lo cotidiano.
El desastre sacó lo mejor de la sociedad onubense. D. Antonio Gónzalez Rengel, practicante de Renfe, transformó su casa en un hospital improvisado. Junto a él, la Cruz Roja se movilizó de inmediato, instalando puestos de socorro para estabilizar a los supervivientes. Con el apoyo de 300 soldados del Regimiento de Granada n.º 34, bomberos y una legión de voluntarios, la ciudad luchó contra el reloj y el barro para salvar a quienes aún respiraban bajo el peso del cabezo.
El 13 de septiembre de 1956, Huelva se paralizó por completo. No hubo comercio abierto, ni oficina que trabajara, ni hogar ajeno al dolor. El sepelio de las trece víctimas fue la manifestación de duelo más grande que se recuerda en la ciudad.
El Cortejo: El recorrido comenzó desde la Iglesia de la Merced, punto de partida de un cortejo fúnebre que parecía no tener fin. Más de 30.000 personas —prácticamente la totalidad del censo adulto de la capital— se echaron a la calle para acompañar los trece féretros.
Un río de dolor: La comitiva recorrió el centro de la ciudad hasta llegar al antiguo Cementerio de San Sebastián, ubicado entonces al final de la calle del mismo nombre (antes de su posterior traslado al actual cementerio de La Soledad). El silencio de los miles de asistentes, solo roto por el sonido de los pasos sobre el asfalto y el llanto contenido, quedó grabado en la retina de los onubenses.
La solidaridad nacional: La ciudad no estuvo sola. Desde todos los rincones de España llegaron muestras de apoyo, y la suscripción abierta por el Ayuntamiento y respaldada por instituciones como el Colegio Oficial de Secretarios e Interventores, fue el ejemplo de una nación que se volcó para reconstruir lo que la tierra había intentado borrar.
La historia de la calle Aragón no terminó en los años 50. El 19 de febrero de 1967, la naturaleza volvió a recordarnos la peligrosidad de la zona. Un nuevo desprendimiento de tierras afectó gravemente a las viviendas situadas en los números 24, 26 y 28 de la misma calle.
Aunque en esta ocasión no hubo que lamentar la pérdida de vidas humanas, el suceso generó una gran alarma social en la capital y confirmó que el riesgo de desprendimiento era una constante en la orografía de nuestros cabezos. Fue un nuevo aviso de que la seguridad ciudadana debía estar siempre por encima de cualquier otra consideración urbanística.
Este nuevo derrumbe fue como un grito silencio muy aterrador A pesar de las décadas transcurridas, la orografía de Huelva nos recuerda periódicamente su fragilidad. El 11 de mayo de 2024, a las 09:40 horas, se produjo un nuevo desprendimiento de tierras en el mismo cabezo a la altura de la calle Aragón.
El suceso: Un "deslizamiento de ladera" cubrió de polvo y tierra los vehículos estacionados en las inmediaciones de la antigua sede de la Cruz Roja.
La respuesta oficial: Aunque las autoridades municipales calificaron el suceso como parte de la "dinámica natural" de la zona y descartaron riesgos mayores para la estabilidad del cabezo, el hecho volvió a encender las alarmas ciudadanas.
La realidad actual: El derrumbe afectó a parte del muro de la calle Aragón, evidenciando que, aunque se realicen reconstrucciones, la naturaleza sigue su curso en una zona donde la memoria de 1956 sigue muy viva.
🖤 El peso de los números: ¿Casualidad o destino?
En la memoria de los onubenses, las cifras que rodean a esta tragedia no son casuales; parecen haber sido marcadas por un destino fatal que el tiempo no ha logrado borrar. Hay una serie de coincidencias que, al recordarlas, todavía hoy nos sobrecogen:
El número del hogar: Fue en el número 12 de la calle Aragón donde el cabezo se desplomó en la madrugada del día 12 de septiembre de 1956, sepultando a las familias mientras dormían.
La fatalidad del 13: A esta trágica coincidencia numérica se suma el peso del número 13: el número de víctimas mortales que perdimos y el día 13 de septiembre, fecha en la que toda la ciudad se volcó en un adiós histórico para acompañar los féretros hasta el cementerio.
Para muchos de nosotros, decir "12" o "13" al hablar de la calle Aragón no es simplemente contar números. Es invocar un respeto absoluto por lo ocurrido. Al pasar frente a la calle, cuando escuchamos decir a los mayores "allí murieron trece personas", sentimos el peso de una historia donde la fecha, la dirección y la cifra de víctimas se entrelazan de una forma que parece grabada a fuego en el alma de nuestra ciudad.
Ese es el eco que nos llega del pasado: una tragedia que, por sus números y su magnitud, se convirtió en una cicatriz imborrable en el calendario onubense.
La investigación presentada en este portal es un ejercicio de verdad, respeto y justicia histórica. Por ello, es imperativo marcar una línea clara frente a publicaciones recientes que han banalizado la tragedia de la calle Aragón.
Desde este espacio de legado, expresamos nuestro profundo rechazo ante la difusión de artículos —como los publicados bajo narrativas de "misterio" o "fenómenos paranormales"— que han tomado el derrumbe de 1956 como base para una ficción sensacionalista.
La falta de rigor histórico: Resulta inadmisible que un medio, en su labor de informar, incurra en errores de bulto como confundir el año de la tragedia (1956) con el año 1985, vinculando la muerte de trece personas con la edificación de la Cruz Roja, un edificio que ni siquiera existía en el momento del desastre.
La banalización del dolor: Convertir un evento luctuoso, en el que familias enteras fueron sepultadas mientras dormían, en un guion de "sombras y susurros" es una falta de ética periodística. La tragedia de 1956 no es una película de ficción; es un evento que dejó cicatrices reales en Huelva.
La deshumanización: Al hablar de "espíritus inquietos" o "lamentos guturales", se despoja a las víctimas de su identidad humana. No fueron ecos paranormales; fueron personas como Quiteria Hernández, quien murió protegiendo a su bebé de 25 días, o Juan Albujar, un niño de 8 años que no pudo despertar. Merecen que su nombre sea recordado por su historia, no por narrativas de entretenimiento que lucran con la desgracia.
La memoria histórica de Huelva no debe ser un contenedor de leyendas urbanas para atraer lectores. Las familias onubenses afectadas por esta tragedia merecen que su legado sea tratado con la seriedad, la precisión y el respeto que no han demostrado quienes prefirieron el sensacionalismo sobre la investigación de archivo.
En esta web, nos comprometemos a mantener viva la llama de lo que realmente ocurrió, preservando la dignidad de los nombres que aquí figuran y rechazando cualquier intento de transformar nuestro duelo en un espectáculo de terror.
La verdad es el único homenaje posible para quienes perdieron la vida bajo el barro rojo de nuestra calle Aragón.
Esta investigación es un acto de justicia histórica frente al olvido y la desinformación. Hoy, les devolvemos su identidad y su dignidad. Que estas líneas sirvan para que, cuando miremos hacia nuestros cabezos, veamos a cada una de estas trece personas y a las familias que quedaron marcadas por aquel 12 de septiembre.
La ciudad que hoy habitamos se construyó sobre sus recuerdos. No permitiremos que el tiempo borre lo que el barro intentó sepultar, ni que la ficción o el sensacionalismo nublen la realidad de lo ocurrido. Que su memoria permanezca, eterna y serena. 🌹
Y para que conste a los efectos oportunos, se expide y firma el presente dictamen técnico en Huelva.
Firmado:
José Domingo Gómez Ortiz
08 de julio de 2026
Investigador de Genealogía y Fotogenealogía Histórica